
Pero no, podemos estar tranquilos sus admiradores, que no es nuestro querido monologuista, modelo y gestor de bar de copas , sino que es un simple canalla que se llevó la vida de al menos un padre de familia porque no pensaba como él. Espero que se pudra un tiempo a la sombra, me vale que se quede dentro hasta que a Paquirrín le den el Nóbel de Física. Mientras, nos quedamos con el original y sus "novias" operadísimas.
Por cierto, hablando de este tipo de cosas, el otro

Vale. No es lo mismo, ni motiva lo mismo hacer la figura de Marichalar que la de esta piba. Pero lo que es evidente es que el fulano ha tenido sus dudas durante la ejecución. Lo imagino en la soledad del taller , mirando y remirando las medidas de la figura y diciéndose: " No es posible, no puede ser, seguro que no es métrico decimal, y además van a pensar que soy un degenerado".
Y el tío fue y llegó a la conclusión de que había que dudar de sus medidas y recortar tamaño. Ahí está el resultado.
El problema no está en los museos de cera en general. Bueno, sí, el concepto es chungo en cualquier caso.
ResponderEliminarPero la ejecución sólo es mala en el de Madrid. En otros sitios se lo curran más. Es lo de siempre, si cuela así para qué me lo a currar más. Y así nos va.
Buena entrada.