jueves, agosto 15, 2013

Inventos estúpidos de la humanidad (I): El Minigolf

¿Alguna vez has jugado al minigolf y has disfrutado de la experiencia deseando repetirla? ¿ Alguna vez has elegido un hotel, camping o ciudad de vacaciones considerando el minigolf como factor diferencial? Si has respondido que "Sí" a una o incluso las dos preguntas, tienes 2 posibilidades: Si aún no te has reproducido y tienes planes de hacerlo, asegúrate que lo haces mediante técnicas de selección genética que eviten esta tara a tu descendencia; Si ya los ha hecho, por favor lega tu cuerpo a la ciencia para que cuando fallezcas se pueda investigar y aislar el gen que te genera esta falta de criterio tan absoluta.

Y es que no nos engañemos, el golf es un deporte discutible pero cuyo entorno tiene cosas que molan: ese entorno de cesped y lagos aunque sea en medio de zonas desérticas; esa gente bien peinada, vestida como para ir de cóctel y yo diría que hasta perfurmada, muy lejos del deportista sudado y con cara de sufrimiento de otros deportes; esos cochecitos blancos, mini papamóviles que se desplazan de manera grácil entre bunkers y greens; ese Severiano con su jersey de pico azul  y su ceja continua dando el último putt para ganar en Augusta; en fin, un deporte donde en vez de dar una copa infame o un maillot amarillo ajustado dan una americana  verde es sin duda algo diferente. Se que este deporte tiene detractores, pero si alguna vez pasearais por Saint Andrews  durante el Open Británico se os quitarían muchas dudas.

Pues bien, el "quiero y no puedo" de todo esto es el minigolf.  Es al golf lo que la piscina infantil de mi hijo al caribe. Para empezar no está muy claro con qué se juega a esto. Sí, seguro que hay hasta una asociación española de amantes del minigolf que muy gustosamente nos indicarán dónde y cómo podemos adquirir  la equipación completa homologada para jugar a esto;  y el Decathlon seguro que tiene 3 baldas completas con cacharros para practicarlo. Pero el común de los mortales no lo tenemos muy claro cuando en medio de nuestras vacaciones veraniegas nos encontramos con un campo de minigolf desértico en nuestro resort vacacional mientras buscamos una pista de paddel libre.

Tal es así , que yo he visto jugar a esto con cosas tan variopintas como unos palitos de golf de plástico, una raqueta de tenis y hasta el bastón de un  abuelo, eso sí siempre con pelotas de tenis.

El otro gran problema de este juego sin reglas es lo ridículo de los circuitos: demasiado cortos, demasiadas rampas, ángulos de noventa grados  con bordes que no contienen a las bolas en los giros. Pero es que además, el poco uso de estas instalaciones hace que se deterioren una barbaridad y pocas hay que no tengan hermosas grietas ,abundante vegetación y hojarasca , haciendo aún más imposible y surrealista  el juego. Creo que el record mundial de tiempo jugando al minigolf debe rondar los 10 minutos, contando el tiempo que tardaron en recuperar una de las pelotas entre la hojarasca.

Algunos cosntructores, hoteleros o dueños de camping cometen el terrible error de completar sus instalaciones de piscina, paddel, tenis y baloncesto con un pequeño espacio de minigolf. Con lo que echan luego de menos una segunda pista de paddel, una segunda piscina o una pista de petanca para los del imserso que van en invierno. Algunos aún más ufanos lo anuncian a bombo y platillo en su publicidad, no sabiendo que tipos como yo, huiremos de sitios que anuncien su instalación de minigolf.


1 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

Yo, que he paseado por Saint Andrew y he visto a Seve en Augusta, estaba convencida que los "mini-golfs" ya no existían, que fueron una moda, como los autocines o las boleras(en España me refiero).

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