domingo, enero 04, 2009

La cena de Empresa de Navidad (II) : Papeo y fuga

Habíamos dejado en el post anterior a todo el mundo ya sentado dispuestos a empezar el papeo y con ello las primeras quejas de aquellos que les toca una pata en la confluencia de 2 mesas.

Aunque el menú está cerrado, el primer paso es la tediosa selección de carne o pescado, hecho, muy hecho o al punto, las correspondientes preguntas de qué se considera "Al Punto" en dicho restaurante, y las constantes interrupciones para solicitar, pese haber pedido agua y vino para todos, Coca Colas, aguas con gas, Fanta limón o claras con limón. Y a partir de este punto todo lo demás si cabe más lento, más espera y mayor desesperación por concluir esta cena eterna.

Para amenizar la espera un par de malévolos se traen las cámaras para freír al personal a fotos, sacarse fotos con la tía buena de la oficina y chulear antes su amigos pajilleros, y tratar de pillar en un renuncio a alguno de los jefes.

Los entrantes para compartir suelen ser decepcionantes, escasos y mal repartidos.

Aunque el vino sea el de la casa y venga en jarra de barro, desconfiad siempre de un vino de estas características, nunca falta uno que simula hacer el ritual de la cata del mismo y alguno que cante las excelencias del tinto con gaseosa.

Y dura, y dura, y venga a hacer fotos.

Finalmente se llega a los postres que en estos casos suelen ser también a compartir y por tanto como los entrantes decepcionantes y mal repartidos, pero a diferencia de estos nunca escasos. Y es que los dueños de restaurantes aprovechan estas cenas para dar salida a las tartas que nadie quiere, los trozos más feos de postre y todo ello acompañado por avalanchas de nata.

Y dura , y dura, y dura....

El tiempo entre el postre y café suele ser eterno, lo que genera el desmadre definitivo en los sitios: gente que se va a fumar, gente que se va llamar a su parienta, gente que se va al baño, gente que aprovecha los nuevos huecos para ocupar el hueco que le hubiera gustado al principio. Con lo cual se hace imposible cuadrar los cafés con los sitios prolongando aún más esta fase. Después de los consabidos y sobre valorados chupitos llega el otro momento en el que lo mejor es hacerse el transparente: el pago de la factura. Aquí no suele fallar el supuesta mente gracioso que pide "La Dolorosa" para después decirle al camarero que se la pase al jefe o al becario aun cuando es una cena que paga cada uno.

En tal caso viene lo peor: lo primero contar los asistentes finales; lo segundo encontrar la calculadora de los respectivos móviles y sobretodo saber utilizarla para calcular el importe por asistente; luego la recogida del dinero , quién ha pagado y quién no, nadie tiene billetes pequeños, muchos redondean por abajo pensando que no se notará por los 2 o 3 qué públicamente dicen que están redondeando por arriba para la propina , con lo cual al final falta pasta que pone el que recoge.

Con esto por fin se llega al copeo. El trayecto es aprovechado por las tías buenas con novio y los que habían acudido por puro compromiso para pirarse a casa y evitar el espectáculo generalmente lamentable del copeteo: copas malas, jefes haciendo el ridículo ante los objetivos de sus subordinados, bailes ridículos entre gente con saltos generacionales nunca vistos, tíos intentando "hacerse" a compañeras de trabajo aprovechando el estado etílico de ambos, compañeros casados entrando a todo bicho con un par de tetas, borracheras indecentes , exaltación de la amistad, fotos y más fotos, .... Vamos, una fiesta de empresa de las de toda la vida

3 comentarios:

Luis Alberto Merchan dijo...

Ja ja

qué mala leche, madreeeee

Mary Joe dijo...

Cambiate de empresa! yo mencionaria el espectaculo del karaoke por el que todo bicho viviente pasaba en mis fiestas. Un show que comenzaba un gerente y acababa llenando el escenario con mogollon de compis pegandose por los dos micros, de forma que al final habia mas gente cantando que escuchando.

Peter dijo...

Cierto lo del Karaoke, yo huyo de ellos como de una enfermedad, por eso no tengo muchas experiencias al respecto

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