domingo, febrero 10, 2013

Pesadillo en la Cocina

La Televisión es un medio muy dado a crear personajes, personas que de repente pasan de un  anonimato total al estrellato más  absoluto. Bueno, pongamos esto del "estrellato" entre comillas, pues este estrellato supone ser imitado por José Mota y Latre, protagonizar las chirigotas de Cádiz y los disfraces del carnaval, salir en algúna portada de suplemento dominical y que la Gemio  te haga una entrevista "íntima" un sábado a las 8 de la mañana. Haciendo memoria,  podemos incluir en este grupo selecto a  frikis  circunstanciales  como  Carlos Jesús, Tamara  y  Pozí;  a  presentadores  inclasificables  como Punset, Arguiñano,  Jesús Quintero y Jesús Calleja y starlettes como Boris Izaguirre.
 
Pues bien, este 2012 que acabamos de cerrar nos ha proporcionado a Chicote, un cocinero fusión , es decir,  de los que te echa salsa de soja a cualquier plato, y cocina el sashimi con presa ibérica y el gazpacho con wasabi y pez globo. Es un tío vehemente y  corpulento que sin duda será la estrella estos carnavales y en el próximo especial de Nochevieja de José Mota, aunque el gordo de los Morancos parte con  clara ventaja  para su imitación.
 
Este pollo ha protagonizado un programa llamado "Pesadilla en al Cocina", en el que visitaba restaurantes patrios en dificultades económicas  y les daba unas pautas para resolver la situación. Esto es lo que de partida ofrecía el programa, algo que por ejemplo ya se había hecho en el programa "Ajuste de Cuentas" en el caso de hogares en apuros. Sin embargo este programa ha tenido unas dosis de morbo extraordinarias,  relacionadas con las causas que habían llevado a los restaurantes a dicha situación
 
Un propietario viviendo su particular Leaving Las Vegas, bebiéndose todo,  mientras ofrecía a los extranjeros una extensa gama de platos  con  la misma salsa Knorr de sobre; otro enfermo terminal tratando que su hija choni y su hijo pusilánime no se cargaran el restaurante tras su muerte; un par de tipos que habían  abierto negocios de gastronomía como quien abre una mercería, víctimas sin duda de la burbuja gastronómica y  otro par de gays que habían engañado a unos cuantos bancos y a una amiga y debían la friolera de 600 mil euros.
 
Cocinas con estalactitas de aceite en las que habitaban cochinillos momificados entre salsas hechas en la transición y hasta algún ratón; cocina "moderna" incomprendida en un pueblo lleno de mesones en  el extrarradio madrileño, un restaurante con brasas escondido detrás de una gasolinera, un restaurante japones dirigido por un adolescente chino risitas o un restaurante donde todos estaban como si estuvieran hasta las patas de pirulas, estos entre otros han sido los escenarios del programa.
 
Y en todos ellos un patrón, la verdadera solución  a los problemas de cada uno de ellos era la misma: cambiar a los propietarios, camareros y cocineros, no había otra, e intentar otra cosa era estúpido. Y es que la colección de  dueños, camareros y cocineros inmigrantes o patrios  que han pasado por el programa dan para poblar un frenopático, pero el amigo Chicote ha tratado de evitar la solución obvia y ha intentado otras.

Yo que soy un morboso he disfrutado del programa, pero he de reconocer que ha pecado de previsible y muy repetitivo. El programa, como los capítulos de House donde siempre yerra un  par de veces hasta casi matarlo para finalmente salvarlo, ha seguido siempre la misma estructura tanto de planteamiento, como de diagnóstico y solución.  En todos los casos , Chicote aparecía por el restaurante en plan buen rollo,  vestido como si fuera de vacaciones a Benidorm en los 70, y pedía algo de la carta que indefectiblemente estaba soso, poco hecho y poco fresco. Tras comentar en voz baja a la audiencia la mierda de comida que le habían servido , en todos lo casos la devolvía a corrales prácticamente sin  probar y pasaba a la segunda fase.

La segunda fase era la del drama. Chicote se enfundaba una casaca diseño mantel de Agatha Ruiz, se metía en la cocina y empezaba a diagnosticar. Aquí ha habido de todo: broncas con dueños, discusiones a grandes voces con cocineros y camareros , vómitos, descubrimiento de ratones, cartas de las que no quedaba nada, comidas infinitas,  platos quemados y otros putrefactos,  churretes de aceite y salsas revenidas.

El tío volvía  una segunda vez, sin hacer nada para cambiar las cosas,  a supervisar un servicio de los mismos tipos y las cosas obviamente no cambiaban e incluso empeoraban:  caos en los camareros que llevaban un helado a alguien que esperaba  una ensalada, cocineros huyendo, cochinillos y doradas que salían de sus tumbas como en el vídeo de Thriller . En esta fase siempre Chicote llegaba a amenazar con pirarse, salía del restaurante para hablar y decía cosas menos hirientes que lo que les había soltado dentro, que se solía resumir con un "Aquí hay un problema muy serio"

La siguiente fase, era la de acompañamiento.  Primero con estrategias fuera del restaurante, algunas tipo coaching  "Hermano Mayor" un poco cogidas por los pelos,  y otras de llevarse al tío al pueblo donde nació y ponérselo negro, muy negro,  para amenazarle básicamente con  que si no cambiaba allá que  tenía que volver y explicarle a todos su ruina.

Luego venía la fase que más molaba a los propietarios en la cual le hacían un "Cambio Radical" al restaurante: platos cuadrados, una manita de pintura y puffs en el suelo y terraza, nueva carta de diseño y limpieza de la grasa de la cocina , alguna vez por parte de tíos vestidos para una guerra biológica o capturar un ET en el microondas. Chicote les preparaba unos platos nuevos muy a su estilo de fusión, con atún poco hecho y todos los platos con una rayita de crema de vinagre de módena. El debut con este nuevo menú, nueva decoración y nuevas pautas era siempre un fracaso.

Y es que ya he dicho que la única solución era cambiar a propietarios, camareros y cocineros, pero aun así en ese momento el programa se aceleraba, Chicote salía del restaurante y de un modo  incomprensible  proclamaba que todo había cambiado, que aquello iba a tirar para delante y se las piraba del restaurante dejando al Mohamed o al Paco de turno al mando de un   Tartar de atún o una Tosta con Provolone que claramente no dominaban.

Desconozco como ha influido este programa en los reparos de mucha gente  a entrar a comer en según que sitios similares a los vistos, por otro lado tan reconocibles en los que nos toca comer todos los días fuera de casa,  pero lo que sí tengo claro es que en vez de apuntar a un  tipo de negocio donde alguno conserva  cierto renombre y algún prestigio, debía haber girado alrededor de algo ya putrefacto. ¿ Os imagináis a Chicote resolviendo lo de la Casa Real ?

" A ver,  tú tío de que te ríes,  que te han pillado con los millones y em...palma...do. Y este niño con un tiro en el pie, de quién es, no os da vergüenza tener un niño así en estas condiciones que viene un inspector y os chapa esto. Y esta rubia alemana , de dónde ha salido...  Oye , y tú , el de las muletas, qué haces con la rubia, tío que esto es muy serio y se te está yendo de las manos .  No puedes estar por ahí de cacería mientras tienes el negocio como lo tienes. Y tú con 45 tacos, ya es hora , ¿no?, de relevar a papá. Tenéis un problema muy serio"

8 comentarios:

JC dijo...

jajajaja...lo que me he reido!!!

y no te falta razon, en especial me quedo con el final, donde dices los cargos de conciencia que te da entrar a comer en "ciertos sitios"...reinvindico el "taper" y la "fiambrera" tradicional.

Apoteosico lo de Chicote en la Zarzuela, me quedo por aqui.

Un saludo.

El niño desgraciaíto dijo...

A mí lo que me perturbaba es que cuando hacía esas confesiones de "aquí hay un problema muy serio" nunca miraba a la cámara, sino a un lado o al otro, lo que hacía que esas confidencias fueran bastante chuscas porque no te parecía que te lo estuviera contando a ti, sino al regidor o alguien por ahí.

Peter dijo...

JC , bienvenido por aquí, creo que eres un salmantino de pro y por tanto doblemente bienvenido

ND es cierto lo de la mirada ,parecía que miraba para ver sí alguien de dentro le espiaba, Frank en La Jungla habla de un modo mucho más natural

Anónimo dijo...

"Este pollo ha protagonizado un programa llamado "Pesadilla en al Cocina", en el que visitaba restaurantes patrios en dificultades económicas y les daba unas pautas para resolver la situación."

Este programa es una vulgar copia de un producto yanqui de hace más de cinco años... tienes que informarte mejor.

pseudosocióloga dijo...

No lo he visto.
Lo tuyo son las comparaciones(la de House es genial).
¿Que son caratas?

Peter dijo...

Pseudo, corregido lo de las caratas

Mr Anónimo, en ningún punto se habla de que sea un formato original y de hecho a continuación del programa en el formato español se emitía la versión americana con el chef Ramsey. Disculpe que no entienda su comentario.

Inmagina (Territorio sin dueño) dijo...

jaja, muy bueno! He entrado a leerlo porque hace un tiempo yo le hice una entrada al programita de marras, pero al americano, aunque el de Chicote también lo he visto, y tenía curiosidad por ver si coincidíamos.
Efectivamente, supongo que lo difícil es no coincidir.
Te dejo el enlace por si por simple curiosidad te apetece echarle un vistazo

http://patchworkdeideas.blogspot.com.es/2012/12/pesadilla-en-la-cocina.html

Peter dijo...

Bienvenida, este humilde blog con pocos ( pero selectos ) lectores agradece nuevas aportaciones

Efectivamente coincidimos bastante en la visión del programa. Me apunto a seguimiento

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