martes, noviembre 25, 2008

Los Teóricos: El amigo que te enseña a esquiar

Llega el frío, llega la nieve, llega el puente de diciembre y con él uno de los teóricos más peligrosos: el amigo que te enseña a esquiar.

Cuando hablábamos de los Teóricos, en el post del Teórico Veraniego en forma de padre que enseña a nadar a su hijo, ya os adelantaba que este tipo de gente supone una de mis fobias particulares. Pues bien, este tipo también y en especial.

El teórico invernal no hace sino repetir las pautas allí definidas cambiando el agua por la nieve, la piscina de la urbanización por la pista de debutantes de cualquier estación de esquí española, y los manguitos por los esquíes, pero además este es peligroso.

La situación suele ser como sigue. Tú de toda la vida has vivido ajeno al esquí . Los fines de semana de invierno te ibas al pueblo a ver a los abuelos, asabas unas castañas y cruzabas un par de regatos con las Katiuskas ( Ojo!! que vuelven !!! El otro día vi unas por 120 euros en El Corte Inglés iguales a las que se usaban en Salamanca para el corral de los cerdos). De allí volvías con las orejas rojas del frio, un par de longanizas frescas y unos litros de leche de vaca, vaca ( o pueblo, pueblo como prefiráis).

Sin embargo, el lunes llegaba un amigo tuyo que como no tenía abuelos, longanizas, pueblo, ni leche de vaca, vaca, se había ido a esquiar con sus padres y hermanos.

El tiempo pasa, y lo del esquí como que se empieza a poner de moda. Los lunes empieza gente a llegar a clase con el antifaz, con toda su cara quemada salvo los ojos, y ya no eres nadie si no te vas un par de ves al año a Pirineos a esquiar, y el resto de fines de semana no te acercas a la sierra de Segovia o Madrid, y más recientemente a la sierra de Béjar.

Por eso, un día tomas la fatídica decisión de decir sí a eso que has dicho tantas veces no. Tu amigo , el que se iba a esquiar desde pequeñín, se ofrece a ir contigo un fin de semana y "en dos patadas" enseñarte a esquiar. Como la montaña te mola, la nieve también y lo del antifaz hasta está bien visto, pues allá que te vas.

Lo primero que ocurre es que llegas allí con tu ropa de frío ( guantes , gafas de sol, ropa de invierno,...) y te sientes como un extraterrestre, pues el resto de gente viste diferente, como salidos de una nave espacial. Lo segundo, te colocan una escayola en cada pie que hace imposible el moverse de una manera mínimamente decente. Y después directamente te llevan a la pista de debutantes. En la pista de debutantes hay 3 tipos de persona: los niños pequeños esquiando perfectamente, los teóricos y los alumnos de los teóricos esparcidos por la pista en posiciones a cual más humillante.

Hay disciplinas a las que tienes que coger el truco para empezar a desempeñarlas, el esquí no. En el esquí es sumamente fácil arrancar, lo difícil es parar. Y ahí el teórico tiene una palabra mágica: la cuña.

El teórico tiene prisa por irse a esquiar de verdad a las pistas que molan, por lo cual suele meter cierta prisa a su alumno en la explicación, reduciendo toda su enseñanza a la famosa cuña que consiste básicamente en imitar a Lina Morgan, poniendo las piernas cerradas arriba y abiertas abajo, y rezar porque aquello pare.

Difícilmente se puede encontrar en la vida una situación más humillante, y peligrosa, para un ser humano adulto, que la de encontrarse a toda velocidad por una pista de debutante, tratando de parar abriendo las piernas, con tu teórico dando voces y el resto de la pista siguiendo la jugada para ponerle nota a tu caída. Y es que la cuña, tan sencilla cuando se sabe hacer y tan difícil y ridícula cuando no se sabe hacer, es efectiva en el llano pero cuando hay una mínima cuesta va perdiendo efectividad a medida que coges velocidad , con el resultado por todos conocido.

Yo , tras 2 o 3 sesiones como las descritas he tomado la sabia decisión de dejar el esquí para mi próxima reencarnación ya que tengo otras muchas actividades que me divierten, me permiten visitar sitios chulísimos y no paso tanto miedo . Eso sí, desde aquí mi máximo reconocimiento a esos abnegados teóricos del esquí y sus explicaciones incomprendidas alrededor de la técnica de la cuña.

9 comentarios:

Miguel Molina Hernando dijo...

Bueno Peter, cuando subimos a la Covatilla para perfeccionar esa cuña?

Peter dijo...

Miguelete, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, tú sabes que domino la cuña y las pistas negras son mi habitat natural. Juas, juas.....!!!


Ni de coña, ya he dicho que en mi próxima reencarnación

Luis ALberto Merchán dijo...

Joer, Pedro

¿desde cuando eres un bloguero???

Mola tu estilo

jjajajaja

Peter dijo...

Eso no me lo llamas ahí fuera...

Nada, hace un par de años , pero soy muy irregular en calidad y cantidad

Josete dijo...

bien definido Pedrito Fernández Ochoa ...

Ramon Robles dijo...

Sobre todo en calidad....

Anónimo dijo...

No dices TODO LO QUE HACÍAS en el pueblo de pequeño (aún lo eres)los fines de semana. Oh tempora...

Peter dijo...

Esto último no lo entiendo ...

Anónimo dijo...

No lo entiendes porque no sabes quien lo escribe, Faqui. Ahora ya si

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