miércoles, julio 15, 2009

Los Rostros de la Tragedia


Llevamos un verano tonto , o mejor dicho luctuoso y macabro.

Joder, no hay modo de desayunar un día con una buena noticia. Repasemos el último mes: la gripe A haciéndose la vuelta al mundo como un veloz Willy Fogg (lo siento, soy de esa generación que vio la serie de la tele y no leyó el libro de Verne); Jacko que entró en un proceso entrópico sin vuelta atrás; Dalila, que para terror de los hipocondriacos no pudo vencer el sansón H1N1 y nos descubre que la gripe A no estaba tan lejos ni era tan inofensiva ; el hijo de Dalila que por una super-cagada lo mandan con su madre al meterle leche en vena; los toros de San Fermín que aprenden a matar en cámara super-lenta y subida a Youtube a los 5 minutos; accidentes de avión un día sí y al otro también y cada vez más cerca de España ;los chinos matándose entre ellos y descubriendo al mundo que no todos son de los de arroz 3 delicias; en la India 136 se van con los anteriores por pegarle a un garrafón malo, malo; y las pateras , cayucos y barcos de mala muerte llegando con mucha muerte cerca de los chiringuitos ( vaya veranito que llevamos de chiringos, que no hay quien ponga la tele y no vea un chiringo y una ración de “pescaíto frito”)

Vamos, un sinvivir para hipocondriacos, miedosos a volar, aprensivos o pesimistas sin más. Está claro que la parca, como un servidor, no se ha cogido jornada intensiva. Es más, yo creo que está haciendo horas extras.

Pero no era de esto de lo que quería hablar sino de lo injusto que son los medios con las fotos de estos fallecidos anónimos. Cuando el fallecido es famoso eligen fotos de sus mejores años y otras de sus peores para dar la visión completa y a modo de justificación del triste final. Sin embargo, cuando el fallecido es anónimo, desconozco la razón, pero todos los medios se afanan en encontrar una foto del susodicho en sus días felices antes del suceso.

Cuando el suceso es algo masivo, tipo accidente de avión, suelen cebarse en las fotos de los familiares destrozados; salvo en el caso de las pateras, en las que bien sacan al fiambre en la bolsa, o bien a los compañeros supervivientes, con ese titular tan socorrido y manido que sirve de título al post “ los rostros de la tragedia”.

Cuando el suceso es individual, para saciar el morbo de aquellos a los que no valen unas iniciales o un nombre, y que quieren ver el careto, buscan fotos del pobre hombre cuando era feliz. Y aquí es donde me surge la duda: cuál es el proceso para buscar la foto de un ser anónimo. Descartado Google, sólo queda ir a cuñados y hermanos , y no sé por qué, pero estos suelen largar la foto del familiar en una boda.

Con lo cual te encuentras a la víctima del atentado, del encierro o de las puñaladas, vestido para la ocasión, de boda y con 3 copas de más. Francamente muy injusto con el muerto. En los últimos días hemos visto una de este tipo con el fallecido en Pamplona.Sin embargo la que me ha sorprendido más ha sido la de Dalila, también familiar, pero con un aura difícilmente explicable, casi virginal a pesar de ser una musulmán, y digna de ser analizada por Iker en su programa de cosas paranormales.

Una variante especial, es la más penosa relacionada con niños o menores fallecidos o desaparecidos. Aquí me resulta chocante la contraposición de las fotos familiares , que suelen ser las de la primera comunión o fotos de estudio con el pelo mojado y repeinado, con las fotos que los periodistas son capaces de recopilar de amigos de la víctima, donde el niño bueno de la comunión tiene los pelos de punta, una copa en la mano y ojos de haber pasado mala noche; y la niña buena del vestido blanco y el caliz en la mano, ha cambiado el cáliz por el Vodka limón, un modelo que deja ver su ombligo y unos labios pintados que parecen desafiar al fotógrafo con pose poco coherente con el discurso de la madre : “ Era una niña muy buena, que me lo contaba todo, y sí, le gustaban los chicos, pero que yo supiera nunca había tenido novios, sólo amigos…” Ay! Los amigos….

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