La Televisión es un medio muy dado a crear personajes, personas que de repente pasan de un anonimato total al estrellato más absoluto. Bueno, pongamos esto del "estrellato" entre comillas, pues este estrellato supone ser imitado por José Mota y Latre, protagonizar las chirigotas de Cádiz y los disfraces del carnaval, salir en algúna portada de suplemento dominical y que la Gemio te haga una entrevista "íntima" un sábado a las 8 de la mañana. Haciendo memoria, podemos incluir en este grupo selecto a frikis circunstanciales como Carlos Jesús, Tamara y Pozí; a presentadores inclasificables como Punset, Arguiñano, Jesús Quintero y Jesús Calleja y starlettes como Boris Izaguirre.
Pues bien, este 2012 que acabamos de cerrar nos ha proporcionado a Chicote, un cocinero fusión , es decir, de los que te echa salsa de soja a cualquier plato, y cocina el sashimi con presa ibérica y el gazpacho con wasabi y pez globo. Es un tío vehemente y corpulento que sin duda será la estrella estos carnavales y en el próximo especial de Nochevieja de José Mota, aunque el gordo de los Morancos parte con clara ventaja para su imitación.
Este pollo ha protagonizado un programa llamado "Pesadilla en al Cocina", en el que visitaba restaurantes patrios en dificultades económicas y les daba unas pautas para resolver la situación. Esto es lo que de partida ofrecía el programa, algo que por ejemplo ya se había hecho en el programa "Ajuste de Cuentas" en el caso de hogares en apuros. Sin embargo este programa ha tenido unas dosis de morbo extraordinarias, relacionadas con las causas que habían llevado a los restaurantes a dicha situación
Un propietario viviendo su particular Leaving Las Vegas, bebiéndose todo, mientras ofrecía a los extranjeros una extensa gama de platos con la misma salsa Knorr de sobre; otro enfermo terminal tratando que su hija choni y su hijo pusilánime no se cargaran el restaurante tras su muerte; un par de tipos que habían abierto negocios de gastronomía como quien abre una mercería, víctimas sin duda de la burbuja gastronómica y otro par de gays que habían engañado a unos cuantos bancos y a una amiga y debían la friolera de 600 mil euros.
Cocinas con estalactitas de aceite en las que habitaban cochinillos momificados entre salsas hechas en la transición y hasta algún ratón; cocina "moderna" incomprendida en un pueblo lleno de mesones en el extrarradio madrileño, un restaurante con brasas escondido detrás de una gasolinera, un restaurante japones dirigido por un adolescente chino risitas o un restaurante donde todos estaban como si estuvieran hasta las patas de pirulas, estos entre otros han sido los escenarios del programa.
Y en todos ellos un patrón, la verdadera solución a los problemas de cada uno de ellos era la misma: cambiar a los propietarios, camareros y cocineros, no había otra, e intentar otra cosa era estúpido. Y es que la colección de dueños, camareros y cocineros inmigrantes o patrios que han pasado por el programa dan para poblar un frenopático, pero el amigo Chicote ha tratado de evitar la solución obvia y ha intentado otras.
Yo que soy un morboso he disfrutado del programa, pero he de reconocer que ha pecado de previsible y muy repetitivo. El programa, como los capítulos de House donde siempre yerra un par de veces hasta casi matarlo para finalmente salvarlo, ha seguido siempre la misma estructura tanto de planteamiento, como de diagnóstico y solución. En todos los casos , Chicote aparecía por el restaurante en plan buen rollo, vestido como si fuera de vacaciones a Benidorm en los 70, y pedía algo de la carta que indefectiblemente estaba soso, poco hecho y poco fresco. Tras comentar en voz baja a la audiencia la mierda de comida que le habían servido , en todos lo casos la devolvía a corrales prácticamente sin probar y pasaba a la segunda fase.La segunda fase era la del drama. Chicote se enfundaba una casaca diseño mantel de Agatha Ruiz, se metía en la cocina y empezaba a diagnosticar. Aquí ha habido de todo: broncas con dueños, discusiones a grandes voces con cocineros y camareros , vómitos, descubrimiento de ratones, cartas de las que no quedaba nada, comidas infinitas, platos quemados y otros putrefactos, churretes de aceite y salsas revenidas.
El tío volvía una segunda vez, sin hacer nada para cambiar las cosas, a supervisar un servicio de los mismos tipos y las cosas obviamente no cambiaban e incluso empeoraban: caos en los camareros que llevaban un helado a alguien que esperaba una ensalada, cocineros huyendo, cochinillos y doradas que salían de sus tumbas como en el vídeo de Thriller . En esta fase siempre Chicote llegaba a amenazar con pirarse, salía del restaurante para hablar y decía cosas menos hirientes que lo que les había soltado dentro, que se solía resumir con un "Aquí hay un problema muy serio"
La siguiente fase, era la de acompañamiento. Primero con estrategias fuera del restaurante, algunas tipo coaching "Hermano Mayor" un poco cogidas por los pelos, y otras de llevarse al tío al pueblo donde nació y ponérselo negro, muy negro, para amenazarle básicamente con que si no cambiaba allá que tenía que volver y explicarle a todos su ruina.
Luego venía la fase que más molaba a los propietarios en la cual le hacían un "Cambio Radical" al restaurante: platos cuadrados, una manita de pintura y puffs en el suelo y terraza, nueva carta de diseño y limpieza de la grasa de la cocina , alguna vez por parte de tíos vestidos para una guerra biológica o capturar un ET en el microondas. Chicote les preparaba unos platos nuevos muy a su estilo de fusión, con atún poco hecho y todos los platos con una rayita de crema de vinagre de módena. El debut con este nuevo menú, nueva decoración y nuevas pautas era siempre un fracaso.
Y es que ya he dicho que la única solución era cambiar a propietarios, camareros y cocineros, pero aun así en ese momento el programa se aceleraba, Chicote salía del restaurante y de un modo incomprensible proclamaba que todo había cambiado, que aquello iba a tirar para delante y se las piraba del restaurante dejando al Mohamed o al Paco de turno al mando de un Tartar de atún o una Tosta con Provolone que claramente no dominaban.
Desconozco como ha influido este programa en los reparos de mucha gente a entrar a comer en según que sitios similares a los vistos, por otro lado tan reconocibles en los que nos toca comer todos los días fuera de casa, pero lo que sí tengo claro es que en vez de apuntar a un tipo de negocio donde alguno conserva cierto renombre y algún prestigio, debía haber girado alrededor de algo ya putrefacto. ¿ Os imagináis a Chicote resolviendo lo de la Casa Real ?
" A ver, tú tío de que te ríes, que te han pillado con los millones y em...palma...do. Y este niño con un tiro en el pie, de quién es, no os da vergüenza tener un niño así en estas condiciones que viene un inspector y os chapa esto. Y esta rubia alemana , de dónde ha salido... Oye , y tú , el de las muletas, qué haces con la rubia, tío que esto es muy serio y se te está yendo de las manos . No puedes estar por ahí de cacería mientras tienes el negocio como lo tienes. Y tú con 45 tacos, ya es hora , ¿no?, de relevar a papá. Tenéis un problema muy serio"