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sábado, diciembre 16, 2023

Las Navidades ya no son EGB

Salgo de mi retiro, celebrado por la mayoría y no demandado por nadie, porque creo que lo de las Navidades se nos está yendo de las manos.

Cuando yo era pequeño las  Navidades eran algo simple: unas vacaciones escolares y  la matanza en el pueblo;  la cena de cordero asado  y langostinos con mahonesa  con los abuelos,  la cabalgata de reyes con el negro pintado claramente a carbón;  disfrazarte de pastor y cantar el tamborilero; un belén con un río de papel Albal, figuras de diferente tamaño con algún Click de Famobil infiltrado y algunas  figuras con signos de enanismo ; y un pino de plástico con luces de colores básicos y bolas   de colores y formas diversas, con algunos desconchados.

Pues bien, todo eso que podemos asociar a los años 80 del siglo XX ha cambiado. Sí, y no me refiero sólo a que la gente de ahora decore el árbol de Navidad como si fuera el del hotel Plaza de NY  con bolas que parecen Ferrero Rocher y cintas doradas.

Lo primero que nos ha traído la Navidad del del siglo XXI son las pistas de hielo. Que sí, que en el Rockefeller Center queda muy chula y todos hemos visto 253.325 veces la peli de "Solo en Casa" con gente  patinando en Navidad. 

Pero de verdad, no hay necesidad de colocar una pista de hielo en Murcia en plena crisis climática. Además, convenzámonos que al igual que  a los Españoles del siglo XX no se nos da bien hablar en inglés y mantenemos el acento de Zaragoza hasta hacer ofensivo el "Sorrry", los españoles de esa generación no sabemos patinar .  Resulta cómico observar estas pistas de hielo ,  llenas de adultos por los suelos  o cogidos del borde de la pista , progresando torpemente y sin ningún complejo a pesar de haberse dejado la dignidad con los zapatos.

La segunda cuestión de las navidades actuales que alguien tiene que explicarme es dónde surgió la idea de llenar  un parque cualquiera de luces, como si fuera el Club Caribe´s del km 98 de la A4, y cobrar porque la gente vaya a pasear de noche por el parque entre arcos de  luces rosas, moradas y amarillas, sin que haya nada especial o específicamente navideño. En esta época , otoñal, no es raro que  haya llovido y haya charcos en los parques, y  por otro lado están iluminados pero en plan decorativo , vamos , que no se ve una mierda.  Por  eso,  lo  normal es que la gente, vaya de charco en charco y salga con los zapatos llenos de barro.  Pero si hay algo aún más incomprensible y que creo que hay que aclarar desde ya a todo el mundo, es el asunto de las fotos en estos parques iluminados : NO SE VE UNA MIERDA EN LAS FOTOS QUE HACÉIS Y MENOS AÚN  LAS CARAS DE VUESTROS LECHONES. Sí, hay que decirlo, está oscuro, esas luces "decoran" pero ni de lejos sirven para iluminar una foto con vuestro móvil y aún menos la pretensión de que se  vea la cara vuestro santo o vuestro retoño delante de un carrusel de cisnes de luces moradas.   

El ultimo aspecto que ha cambiado es el de los Circos y más en concreto los navideños. Cuando yo era pequeño, el circo era una cosa de gente un poco chusca, con animales que olían a chotuno y el morbo de ver si el leon se zampaba al Angel Cristo de turno. 
 


Esto lo cambió el Cirq du Soleil con su propuesta de espectáculo total,  música en directo , ex gimnastas  rusos y chinos haciendo acrobacias inverosímiles y entradas a precio de concierto de Taylor Swift. 

Pues un espabilado pilló la idea, especialmente por  lo de las entradas a precio de concierto de los Stones y empezó a organizar circos modernos en Navidad .  Y triunfó . Triunfó porque las madres y padres modernas no saben que hacer con los chavales en casa y se pasan el día buscando actividades para los nenes .   

La idea es simple : historia más o menos mágica , canción pegajosa más que pegadiza,  payasos  que llevan el hilo general del espectáculo con chistes que en muchos casos sólo entienden los padres y que sirven para montar y desmontar cachivaches usados en las actuaciones y los mismos ex gimnastas chinos y rusos que no les da para ir al Soleil haciendo malabarismo y acrobacias varias .   

Nunca faltan espectáculos de trapecio aéreo,  el aro bamboleante  y chinos saltarines  ;  espectáculos de tela o barra  con chico-chica  colgados(  de la boca, del brazo , bailando la lambada a 20 metros del suelo con las piernas entrelazadas ),  y que en general se acompaña de música "romántica"  ( si es que existe eso) y una historia  que no se sabe si van acabar aplastados en el suelo o follando  tras el kamasutra que se marcan en el cielo; el famoso 8 giratorio en el que el SUMMA siempre está al tanto pues claramente es un espectáculo  en el que solo existe la opción de aplastado en el suelo, especialmente al taparse los ojos; o cosas más convencionales como malabarismos con  bolas, cuchillos o mazas .

Pero si hay algo que me genera rechazo es la historia mística que se montan para presentar el puñetero circo  con la que te dan la turra desde el mes de Noviembre , con historias de elfos , brujas , duendes y  el "Carol of the Bells"  popularizado en "Solo en Casa" por John Williams y que ahora se mezcla con la marcha imperial de Star Wars . 


En fin, que no es que sea un poco Grinch, que a lo mejor también, sino que me molaban más las Navidades de antes, menos artificiosas, populares y tradicionales que estas que importamos de USA

domingo, enero 04, 2009

La cena de Empresa de Navidad (II) : Papeo y fuga

Habíamos dejado en el post anterior a todo el mundo ya sentado dispuestos a empezar el papeo y con ello las primeras quejas de aquellos que les toca una pata en la confluencia de 2 mesas.

Aunque el menú está cerrado, el primer paso es la tediosa selección de carne o pescado, hecho, muy hecho o al punto, las correspondientes preguntas de qué se considera "Al Punto" en dicho restaurante, y las constantes interrupciones para solicitar, pese haber pedido agua y vino para todos, Coca Colas, aguas con gas, Fanta limón o claras con limón. Y a partir de este punto todo lo demás si cabe más lento, más espera y mayor desesperación por concluir esta cena eterna.

Para amenizar la espera un par de malévolos se traen las cámaras para freír al personal a fotos, sacarse fotos con la tía buena de la oficina y chulear antes su amigos pajilleros, y tratar de pillar en un renuncio a alguno de los jefes.

Los entrantes para compartir suelen ser decepcionantes, escasos y mal repartidos.

Aunque el vino sea el de la casa y venga en jarra de barro, desconfiad siempre de un vino de estas características, nunca falta uno que simula hacer el ritual de la cata del mismo y alguno que cante las excelencias del tinto con gaseosa.

Y dura, y dura, y venga a hacer fotos.

Finalmente se llega a los postres que en estos casos suelen ser también a compartir y por tanto como los entrantes decepcionantes y mal repartidos, pero a diferencia de estos nunca escasos. Y es que los dueños de restaurantes aprovechan estas cenas para dar salida a las tartas que nadie quiere, los trozos más feos de postre y todo ello acompañado por avalanchas de nata.

Y dura , y dura, y dura....

El tiempo entre el postre y café suele ser eterno, lo que genera el desmadre definitivo en los sitios: gente que se va a fumar, gente que se va llamar a su parienta, gente que se va al baño, gente que aprovecha los nuevos huecos para ocupar el hueco que le hubiera gustado al principio. Con lo cual se hace imposible cuadrar los cafés con los sitios prolongando aún más esta fase. Después de los consabidos y sobre valorados chupitos llega el otro momento en el que lo mejor es hacerse el transparente: el pago de la factura. Aquí no suele fallar el supuesta mente gracioso que pide "La Dolorosa" para después decirle al camarero que se la pase al jefe o al becario aun cuando es una cena que paga cada uno.

En tal caso viene lo peor: lo primero contar los asistentes finales; lo segundo encontrar la calculadora de los respectivos móviles y sobretodo saber utilizarla para calcular el importe por asistente; luego la recogida del dinero , quién ha pagado y quién no, nadie tiene billetes pequeños, muchos redondean por abajo pensando que no se notará por los 2 o 3 qué públicamente dicen que están redondeando por arriba para la propina , con lo cual al final falta pasta que pone el que recoge.

Con esto por fin se llega al copeo. El trayecto es aprovechado por las tías buenas con novio y los que habían acudido por puro compromiso para pirarse a casa y evitar el espectáculo generalmente lamentable del copeteo: copas malas, jefes haciendo el ridículo ante los objetivos de sus subordinados, bailes ridículos entre gente con saltos generacionales nunca vistos, tíos intentando "hacerse" a compañeras de trabajo aprovechando el estado etílico de ambos, compañeros casados entrando a todo bicho con un par de tetas, borracheras indecentes , exaltación de la amistad, fotos y más fotos, .... Vamos, una fiesta de empresa de las de toda la vida

lunes, diciembre 29, 2008

La cena de Empresa de Navidad (I) : Los preámbulos

Hace ya 2 años que escribía este post sobre la cesta Navideña y siempre he pensado que le faltaba el post complementario, el de hoy, el de la Cena de Empresa de Navidad.

La Cena de Empresa de Navidad tiene 5 etapas diferenciadas: organización, quedada, sentada, papeo y copas.En este primer post dedicado al tema vamos a analizar las 3 primeras etapas.

La etapa de Organización es sin duda la más ingrata de todas ellas pues tienes que buscar un restaurante donde quepan 30, o 15 o 60, porque nunca se sabe cuántos finalmente podrán ir; debe estar disponible para el mismo jueves que el resto de la humanidad sale de cena de navidad; debe tener un menú apañadito, pero barato si lo paga cada uno, con carne y pescado, que no sea chino ni de comida picante, que admita cheques comida y que quede cerca de la zona de copas; debe estar cerca de la oficina por si hay que ir desde el trabajo , o cerca de la casa de la mayoría por si fallan los taxis de después. En fin un lío.

El mayor error que puede uno cometer en esta etapa es el de tomar la iniciativa en la búsqueda, pues de cara al restaurante tú serás el responsable de que aparezcan la mitad o el doble; y de cara a los compañeros tú serás el responsable de que la comida esté buena, de que no haya corrientes de frio ni de calor, de que haya sitio suficiente, de que no haya que esperar entre plato y plato, de que las raciones sean generosas , de que el vino sea bueno y hasta de que el precio sea el previsto. Vamos, que de pronto te conviertes en cocinero, maître, bodeguero y climatizador del evento. En fin, un marrón, por lo que lo más inteligente suele ser hacerse el transparente en toda esta etapa y así poder sumarte a las críticas de después. Los más hábiles son capaces de salir indemnes de esta etapa, sugiriendo uno que les queda cerca de su casa pero desapareciendo del resto del proceso.

Esta etapa tiene un momento inenarrable, el de la votación democrática del menú elegido para la cena y los diferentes argumentos esgrimidos para votar por el barato o el caro: “ Yo es que no voy a pagar 50 euros por un menú con jamón, si estoy hasta los huevos de comer jamón en casa, que mis abuelos han hecho matanza toda la vida”; “ pues anda que el de 30 qué cutre, con empanadillas, seguro que son congeladas”, “esto es un timo, yo por ese dinero os daba hasta un chupito de Fra Angelico, así que el barato”; “ Yo el barato que soy alérgico al marisco”; “ Yo el caro, que ya comemos croquetas todos los días en el menú del día, vamos a darnos una alegría”; “ Coño, un día es un día, y por 10 euros más nos ponen los ibéricos y la ensalada de langostinos”; “Por esa pasta en mi pueblo te dan una mariscada , una carne y un pescado, café y chupito”… Lo dicho, inolvidable.

La siguiente etapa, la de Quedada suele ser la que más sorpresas depara. Quedas a las 21:30 a tomar cervezas para empezar a cenar a las 22:00, pierdes el corazón por llegar a la hora y cuando apareces a las 21:45 con la lengua fuera eres el primero ¡!!! La peña empieza a llegar tranquila, primero aquellas personas con las que peor te llevas o menos afín eres. Esto te obliga a comenzar conversaciones intrascendentes, normalmente de trabajo, y empieza a generar el pánico absoluto a que no vengan tus colegas y toda la noche vaya por estos derroteros. Finalmente llegan tus colegas que se encontraron a la puerta del bar de al lado y han estado allí de cañas, lo que hace replantearte si efectivamente estos son tus colegas.

Esta etapa también suele proporcionar sorpresas de indumentaria: algunos porque al quitarse la corbata pasan directamente a la tribu de los poligoneros, los heavys, los rockabillies o los rapperos; otros porque se han quitado la corbata pero no la camisa de los últimos 3 días; otras porque van demasiado arregladas para ir a tomar unas croquetas; otras porque enseñan demasiada carne para la época del año en que estamos y otras porque parece que acaban de pasar por “Cambio Radical “ y cual Betty la Fea donde había una compañera con gafotas, toquilla y coleta ahora hay una tía buenorra con lentillas azules, palabra de honor y melena suelta que a más de uno le da la noche.

Tras el maremágnum de cañas, claras , botellas de agua, aceitunas, huesos de aceitunas, cacahuetes y pepinillos en vinagre que nunca queda claro quién y cómo se paga , se pasa a la etapa Sentada.

La etapa Sentada es crítica para tu visión final del éxito/fracaso de la noche. De tu posición de salida depende que acabes sentado con la gente que tienes afinidad o entre el consejero delgado, el presidente y enfrente de su mujer británica que apenas entiende el español. Prohibido por tanto ir al baño, quedarse pagando las cañas, estar hablando con tu jefe o salir a hacer una llamada a tu parienta. Si lo haces, cuando entres al salón, cual juego de las sillas te quedará el sitio al lado del tío que no se ha cambiado la camisa los 3 últimos días y el sitio en la mesa presidencial al lado de la señora extranjera del presidente de tu compañía.

Y es que en esos momentos es esencial estar en la pole, llevar el liderazgo, contar los sitios con rapidez, reservar sitios a tus colegas, empujar si hace falta y sentarte con el grupo de graciosos, lo más lejos posible de los jefes, para poderse meter con ellos e imitarles. En caso contrario oirás las risotadas en la lejanía. Es curioso ver el proceso de cómo se van completando los sitios, primero las más lejanos a los jefes, dejando sitios vacíos junto a los propios jefes, los extranjeros que no dominan el español, los antipáticos y la gente con poca higiene. Y es curioso ver cómo el líder o la tía buena aunque llegue tarde se sienta donde quiera.

Obviamente existe la excepción y es el ratilla trepa, ese tipo pelota que no solo no huye de los jefes sino que les agobia a preguntas de trabajo durante las cañas y que disimuladamente parece verse empujando a sentarse con ellos en la mesa. En esta etapa hasta es bienvenido al ocupar estos asientos calientes que nadie quiere ocupar, pero lo más que logrará será la primera copa pagada por el jefe en la post-cena. Pero esto es ya parte del siguiente post.

martes, diciembre 25, 2007

Los imprescindibles de Navidad


Hacer un Telediario en Navidad se está convirtiendo en una actividad que en consultoría denominaríamos "commodity", es decir aquello que hace cualquiera, que no tiene valor añadido, que no es diferencial.

Y es que, desde hace unos años, todo Telediario en Navidad tiene que contener los siguientes reportajes:

- Las cenas: Para este evento es necesario hacer un reportaje comparando la cena en el Ritz, el Palace vale también, con la cena de cualquier familia media española. La cena familiar, como va la tele, nos da la oportunidad única de ver a una maruja española cociendo marisco con un jersey de leopardo y más maquillaje que Carmen de Mairena en carnavales. En la del hotel de lujo, lo único que suele verse son platos mínimos , mucha cacerola y una escena final de una pareja cenando que parecen parte del público del especial Nochevieja de José Luis Moreno pero sin confeti. En el caso de los cotillones, unos días después, repiten el ejercicio comparando el cutre botellón de pueblo, con el poligonero y el de un supuesto hotel de lujo en el que hay el mismo despliegue de cacerolas y platos mínimos que el de la cena de Nochebuena

- Los regalos: Indispensable hacer una escenificación de una familia guay, con niños rubios y guapos, a los que vemos levantarse, quitarse supuestamente las legañas, correr hacia el árbol y abrir maravillosos regalos, incluida alguna videoconsola que montan en tiempo record para finalizar el reportaje. Hay veces que acompañan éste, de otro reportaje clásico: en el parque del Retiro de Madrid, entrevistan a abuelos que andan a la carrera tras los mocosos de sus nietos que van como locos en sus flamantes motos Feber o patinetes.

- El Santa Claus: Indispensable visita al chozo del supuesto Santa Claus. El intrépido reportero español, abrigado con prendas de última generación del Decathlon, visita en Finlandia a un abuelo con pinta de abusar del vodka y con unos renos a la puerta, con mucha, mucha nieve. ¿ Cómo cojones llegan allí y cuando caen 3 copos en Burgos se paraliza España?. Bueno, al tema; tiene pinta de hacer un frío del carajo y siempre hacen algún comentario estúpido, pero que hace soltar un "Uyy" a todas las familias españolas, al dar la impresión de que asqueado por el frio, en cualquier momento va a revelar el secreto : " Niños, estúpidos, que lo del abuelo este es un camelo y los regalos te los va a comprar papá en el Carrefour"

- Los que no pueden: Para joderte la cena, te sueltan un reportaje de indigentes comiendo sopa y gambas congeladas o de niños leucémicos en el hospital, calvitos y visitados por odiosos payasos o futbolistas fashion.

- Los que llegan: No sé como lo hacen pero siempre pillan en Barajas a una familia que se reencuentra con un tío misionero en el Togo o una tía que vuelve de Argentina 40 años después. En este reportaje, nunca puede faltar un encuentro con morreo de tornillo incluido de una pareja de novios separados por un Erasmus y que encima tienen que soportar el comentario picante del intrépido reportero.

- Los SMS : Indispensable reportaje con la pasta que ganan las telefónicas con los mensajes y los números escalofriantes de mensajes que se envían, aprovechando para dar caña a las mismas al decir "lo que ganáis y sin embargo siempre se peta la red"

- El mercado de la Plaza Mayor : Reportaje en el que no faltan horteras con peluca morada o de los Jackson Five, petardos, caganets, espadas láser y toda la parafernalia que venden los chinos todo el año y que sin embargo en Navidad se vende.

Por último, el reportaje que más moral da a los españolitos es el del Mercado. Se pillan una cámara el día de Navidad, se van a un mercado de los buenos y empiezan a sacar besugos a 60€, centollas a 150€, carabineros a 300€ y un puñadito de angulas a 2000€.

Aquí el personal se viene arriba con su comida congelada, comprada en el Carrefour en Octubre un 60% más barata, y provocan el efecto buscado, masificar el siguiente reportaje indispensable de esta época: El inicio de las Rebajas en el Corte Ingles

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